No hablo desde la teoría. Hablo desde todo lo que he vivido, aprendido y transformado.
Mi recorrido no nace con una agencia ni con un libro. Nace de una vida entera aprendiendo, cayendo y volviendo a empezar cada vez que dejaba de sentirme en coherencia — que es, justo, lo que hoy ayudo a hacer a otras mujeres.
Emigré de Uruguay a España con quince años. A los veinticuatro fui madre y me despidieron por quedarme embarazada. En lugar de rendirme, monté mi propio negocio —un emprendimiento de fotografía— para ganarme la vida haciendo lo que sabía hacer. Ahí, hace más de veinte años, empezó todo.
De aquellas etapas aprendí algo que ningún curso puede enseñarte: que se puede empezar de nuevo. Y que, en realidad, nunca partes de cero — siempre llevas contigo todo lo aprendido. Conozco de cerca la oscuridad, porque la he recorrido más de una vez. Sé lo que es reinventarse y reconstruirse. No lo cuento para darte pena: lo cuento porque es la raíz de por qué comprendo a las mujeres que acompaño. Porque yo también he estado ahí.
En una de aquellas marcas lo di todo, pero los resultados que yo esperaba no llegaban. Así que decidí demostrarme a mí misma que el problema no estaba en mí: puse toda la carne en el asador en un nuevo proyecto que llegaba a España, y logré posicionarme entre las diez mejores distribuidoras de todo el país. Fui fundadora y embajadora de la marca.
Y aun así lo dejé. Porque no estaba enamorada del producto, y la coherencia —uno de mis valores fundamentales— está por encima del cheque. Mi corazón seguía en otro lugar.
De ahí llegó el social media, casi sin buscarlo. Evolucioné hasta montar mi propia agencia para dar un servicio integral, y me convertí en coach de redes sociales del programa de Michelle Peters, acompañando a muchísimas emprendedoras a construir su marca personal, su identidad visual, su comunicación y todos los entresijos de las redes. Pero siempre con una misma pregunta guiándome: ¿cómo hacerlo desde tu propia esencia, sin dejar de ser tú?
Hoy camino más ligera, y también más sola por elección: rodeada de pocas personas, las que me aportan y a las que puedo aportar. Y creo en mí más que nunca, porque he entendido algo que se subestima demasiado: la conexión con una misma da poder. Desde ese centro, todo lo que se construye se sostiene. Desde la desesperación, no.
Sigo siendo, ante todo, una estudiante incansable — mi última formación ha sido sobre inteligencia artificial aplicada al marketing. Porque reinventarse no termina nunca, y no pienso dejar de hacerlo. Todo ese recorrido —la experiencia vivida, los aprendizajes, la visión empresarial— es lo que hoy sostiene el Método Soberana.
Si tu empresa funciona pero depende demasiado de ti, empecemos por entender tu punto de partida.
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